(esta fue una carta de lectores que mandé por mi cuenta luego de volver y fumar en el parque, volviendo de la mencionada marcha pidiendo justicia y verdad sobre el tema de Otoño Uriarte... allí habíamos quedado en que íbamos a aprovechar mi lugar en el diario para publicar una "disculpa" pero mas que nada para marcar nuestra posición frente al tema... luego termine amenazado por la misma gente con la que armé la idea de la carta... pero eso es otro tema. Envié la carta de lectores, y mi jefe la puso en letra grande en la tapa del diario.)
Conozco a un par de los chicos que
protagonizaron las escenas de pedradas, en el juzgado de Cipolletti y la sede
de la UCR situada frente a la sucursal de Topsy de calle Alem, en la marcha
llevada a cabo luego de dado a conocer el resultado del ADN que confirmaba que
la identidad del cuerpo hallado en el Treinta era el de Otoño Uriarte. Algunos
son amigos, otros son amigos de amigos, otros solo los conozco de hola y chau.
Los conozco y no son un grupo, no tienen
cabecilla, no se hacen llamar de ninguna forma heroica, el promedio de edad es
de 18 años, algunos son comunistas, socialistas, algún par de anarquistas,
otros simplemente artistas. Son un ejemplo de convivencia, de respeto por lo
que piensa el otro.
Andan juntos porque hay algo que los mueve a
todos por igual: la sensación de desamparo, de que quienes velan por nuestra
seguridad y bienestar tienen planes privados y perversos como prioridad y que
nos incluyen en ellos como fichas de algún juego.
Puedo dar fe que no son chicos a los que les
gusta “el bardo” porque sí nomás, no se trata de un grupo de delincuentes que
saquearon una casa de celulares o una casa de electrodomésticos, ni cosas por
el estilo, sino que son chicos que están exteriorizando su bronca contra todo
lo que está ahí representado: la burocracia, los manejos dañinos de
información, las provocaciones de los policías, la ineptitud de estos...
Sucedió que la tía de Otoño se puso muy mal
cuando esta docena de chicos comenzaron a lanzar las piedras. Estaba
premeditado? Claro, ellos estuvieron con su cara cubierta desde el comienzo.
Sería feísimo que por descargar parte de su frustración y su bronca se coman la
persecución de estos a quienes no quisieran verles ni los gorros. Saben que fue
una falta de respeto pero fue a causa de una falla en la organización. Deberían
haber esperado a que la marcha se alejara un poco más para su accionar. Queda
bien claro que los nervios los traicionan y que jamás serían un grupo
organizado como Quebracho.
Luego de abrir la puerta del local de la UCR
(de quienes dicen, dieron el resultado del ADN luego de las elecciones por
conveniencia) y lanzar las sillas a la calle, la tía los volvió a tratar mal.
Alguien le dijo “si nos empezamos a callar unos a otros nos vamos a hacer cagar
solos”. Ella dijo que era una marcha pacífica, ellos “pasiva querrá decir”, y
agregaron que ya estaban hartos de callarse, que pacíficamente ya nos mataron
varias veces.
La sensación que les quedó a estos chicos y
chicas fue muy fea. Por un lado, rechazaban su participación en la marcha, en
una actitud de selección de asistentes a una marcha, cuando la participación
esta medida solo por la voluntad de cada uno, y por otro lado, rechazaban la
validez de su demostración del enojo, cuando esto es relativo a lo que siente
cada uno adentro suyo, por lo cual, nadie puede decir que es lo que debe hacer
el otro... y esto me lleva a otra cosa, el noventa por ciento de los asistentes
fueron adolescentes, significando dos cosas: gente mayor (sin aventurar razones
del por qué) no hubo; y los chicos que estuvieron tienen conciencia de que así
no se puede más, que Otoño podría ser su hermana, o ser su amiga, y que ellos
mismos podrían estar en el lugar de Otoño.
Para redondear, cada uno responde a si mismo,
cada uno tiene derecho a expresar su bronca y dolor como quiera, y en segundo
lugar, parte del mismo principio, el derecho de uno termina donde comienza el
del otro, lo que seguramente estos chicos entienden y por lo cual piden
disculpas respetuosamente por medio de esta carta sabiendo que siendo familiar
de la victima el dolor es único y que puede expresarse con distintas
intensidades.