miércoles, 29 de junio de 2011

Donde ella estaba, estaba el paraiso

Los chicos ya habían almorzado cuando llegue de la facultad. Me preparo una ensalada de tomates y voy a comprar un poco de pan y mayonesa.

Miro por la ventana, en silencio, como se van acercando las nubes de tormenta.
Estoy a 2000 km de casa, desde un punto de vista, haciendo algo por mi futuro.
Pienso en que es lo que diría Marina. Diría:"Tiiiino! Me re alegra lo que estás haciendo, es muy importante, felicitaciones!" con los brazos abiertos, y acercándose por el pasto para abrasarme.

La veo acercarse por mi derecha, diciendo eso mismo, y sentandose junto a mi, apoyando su cabeza en mi hombro para mirar juntos las nubes venir.
Pese a que la tristeza y el sentimiento de extrañar crecen dentro de mi, y me dañan, no quiero dejar de inventarla al lado mio.
Si de verdad estuviera a mi lado yo estaría cubriendo sus manos con las mías.
..
Todavía no encuentran las llaves de la que será mi habitación.
..
Luego de comer todos descansan menos yo.
Lavo mi plato.
Vuelvo a sentarme afuera.
..
Tan solo extraño. No sé si es a mis lugares, a mi gente, a Marina. Creo que es a nada, pero igual extraño. Y Marina, aunque sea parte de la causa, tambien es parte de la solución.
Me hace mal pensar en ella, pero imaginarle aquí conmigo tambien me hace muy bien.
Imagino que le robo la ninis y ambos reímos, voy a comprar un jugo para tomar un tereré y cuando vuelvo ella sigue sentada en el patio delantero, saludandome con la mano y sonriéndo cuando me ve.
..
Bueno, la lluvia cae. Me voy adentro para estudiar, ya sin Marina.
Me hizo sonreír.


Me pongo a estudiar.

martes, 28 de junio de 2011

Voy llegando al lugar. Doscientos, ochenta, cincuenta kilómetros. En la radio del colectivo suenan unas rancheras en portugués (♪ cha-cha-chá, María cha-cha-chá ♫), unas cosas tipo Creedence pero totalmente freak, y vuelvo a pensar en lo lejos que estoy de casa, JAJA. Veo las casas al costado del camino hechas con madera, elevadas unos 20 cm (para no mancharse de rojo con la lluvia, creo, cosa que no funciona), pintadas de colores llamativos, con algún paisano en ojotas y camisa sentado afuerita, tan tropical a los ojos de un mapuche.


Me sorprendo de ver montones de araucarias, creía que solo existían en Neuquén, JAJA, que ingenuo.

Bajo en la terminal de Eldorado y PLAGGG, siento como si me tiraran sidra tibia, pero resulta que es el aire caliente y húmedo de Misiones.

Miro alrededor y, sin haber pasado por Córdoba, puedo decir que en Misiones están las chicas más lindas del país. Quiero fotografiarlas a todas!

Llamo a la facultad y me vienen a buscar Pio y Marcia para llevarme al albergue.

Ahora, sí.


lunes, 27 de junio de 2011

Biology girl

Me miro al espejo. Vacío, fraccionado, flaco, con frío, cansado. Desnudo por dentro y por fuera.
Me miro los ojos, luego la boca. Los ojos, la boca. Los ojos, la boca. Los ojos. Los ojos. Los ojos, la boca.
Esta boca supo besar, supo decir cosas bellas que además eran ciertas. Esta boca amó y fue amada (no por vos, desgraciada). Con esta boca reí, canté, comí y calmé. Pero a mi no me calma. Ahora no me calma. Ahora esta rota.
Me miro a los ojos. Ojos de dormido. Ojos de chino. Ojos con poca resolución pero con bastante análisis. No veo bien pero suelo entender las cosas. Más que ver, preveo.
Mis ojos solían apuntar, pero ya no tienen esa fuerza. Es más, ahora que ya no soy un niño han llegado a jugarme malas pasadas viendo cosas que nunca estuvieron allí.
Me aprieto el labio roto y le saco un poco de sangre. No alcanza para escribir nuestra historia, pero sí para escribir el número que era de tu casa: **61726.
La sangre es amarilla, cuando se seque lo vas a ver, biology girl.

domingo, 26 de junio de 2011

Eldorado (-1)

Mi paso por la terminal de Retiro fue sin pena ni gloria. Gracias a que el horario de verano en Bs. As. estaba adelantado con respecto al del Oeste del país, solo me tocó esperar una hora. Me cambian el pasaje de un coche semi-cama a uno cama y tirado en un asiento un poquito más ancho miro por la ventana los cientos de edificios altos y sucios de Capital. En estado casi zombie veo las rotondas debajo mío, veo los nudos hechos por autopistas, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Hasta quedar medio hipnotizado.


Cuando cruzamos Zárate, me doy cuenta que nos llevó 10 hs cruzar la provincia de Bs. As. Pienso, por primera vez en el día, en lo lejos que estoy de casa y que si, en una de esas, pensara como una mejor idea volver a casa y laburar para siempre como repositor de un supermercado, simplemente no podría. Me bajaría y no tendría suficiente dinero en efectivo para un pasaje de vuelta y me quedaría en medio de una ruta con mis bolsos, una caja y un colchón hecho bollito, bajo una luz naranja de sodio, quieto como una planta… quiero dormirme pero es temprano y no soy bueno para dormir en un colectivo (no soy bueno para dormir, y ya). Me pierdo de ver Corrientes y Entre Ríos, pero comienzo a ver, con las primeras luces, la terra bermelha, tan irrealmente roja, manchando todo: paredes, autos y perros, con rojo.

Y sentí que ya estaba en un cuento de Quiroga. Me viene a la memoria que Cuentos de la Selva fue el primer libro que supe leer solo, a los 5 años.

 

viernes, 24 de junio de 2011

Eldorado (-2)

Pese a los paros que hicieron los profesores ese año, pude rendir y aprobar cuatro de cinco materias, y pese a que le decía chau a la oportunidad de tener una Beca Bicentenario, ya me alcanzaba para inscribirme en la facultad. Yo, contentísimo, JA. Y pese a que no tenía toda la plata que había planeado juntar, había vivido algún tiempo en la calle y sabía que no me iba a morir de hambre.


Lo único que en ese momento me traumaba (ahora me rio), era el paso por la terminal de Retiro. Mi experiencia en Bahía Blanca no fue de las más lindas y eso que no es tan grande como Capital Federal.



Ya habían pasado mis tres semanas y una semana extra que me quedé por pedido de mis hermanos. Era una semana menos para mi en el cursillo de ingreso, cursillo que me hacía falta ya que ni idea de matemáticas, y ya hacían unos años que no pisaba un colegio.

Fueron 4 semanas tensas. Sabía que no volvería a ver este pedazo de mi vida de la misma manera, pero no me despedía de ella aún. Trataba, quería, tenía la ingenua idea de que esto fuera todo un continuo.

La noche que subí al colectivo la tensión por fin se hizo tristeza. Mis amigos de entonces se iban enterando de que me iba a Misiones y me escribían al celular. Cada mensaje fue un llanto en silencio en el asiento del colectivo, un corazón apretado, un abrazo que nunca fui bueno para dar en su momento. Otra vez, cada mensaje era un fracaso.

Todos me preguntaron por qué me iba. Todas mis respuestas, sin querer, eran falsas. Luego, meses después, me dí cuenta cuál era el único por qué.

Mis amigos de entonces, y sus palabras de amigos, se quedaban en el camino. Eran como la piel vieja que abandona la serpiente en medio de la estepa.

Dormí una hora y cuando desperté, vi algo especial, la primera de muchas cosas nuevas y únicas que vería de ahora en más: en la llanura bonaerense el horizonte está precisamente en el horizonte, y el Sol cuando sale, a través de cientos de kilómetros de aire y sus partículas en suspensión, se ve grande, rojo, y perfectamente delineado. También vi las vaquitas. : )

Eldorado (-3)

         Habiendo vivido los últimos 12 meses en una depresión galopante, habiendo llegado a un punto ciego de mi vida donde cada calle, cada palabra y cada minuto era un fracaso, decido venir a una ciudad chiquita como Eldorado. La naturaleza que se veía en las fotos me atraía. La distancia que había hasta mi ciudad me atraía aún más.
Decidí venirme (o irme, quizás es más preciso) en un plazo no mayor de tres semanas. Fueron tres semanas en las que estudié para sacar esas cinco materias que me habían quedado de aquellos años en los que iba al secundario, vendí los higos que daba el árbol de la casa de mi madre, hice malabares en las calles, hice pan casero para vender, y alguna que otra cosa para juntar la plata del pasaje y algo extra para vivir un mes.
Al día siguiente que tomo la decisión (que averiguo que existe la carrera Ingeniería Forestal, que existe una ciudad llamada Eldorado, que le mando un mail a Gilson para que me explique qué tenía que hacer para inscribirme en la facultad), mi vieja me llama y me invita a almorzar en su casa (me había echado unos días después de Año Nuevo). 
-          Uy, que rico que está esto, Má!
-          Sí? Te gustó?
-          Sí, gracias… Má, me voy a Misiones. Me voy a estudiar Ingeniería Forestal.
-          ***ito, pero si vos no terminaste el secundario.
-          Lo voy a terminar, la semana que viene hay mesas.
-          ****, y cómo pensás llegar? Sabes que no hay plata.
-          No te estoy pidiendo plata, te estoy avisando que me voy. –me iba y madre vio en mis ojos que me iba a ir
.
       De pronto nos dimos cuenta que nos queríamos, que sus gritos y desaprobaciones a cada cosita que hacía durante 20 años no eran odio sino sobreprotección. Nos dimos cuenta al mismo tiempo, tres segundos atrás.
Me iba, y cortado el gualicho de la madre que se equivoca por querer demasiado, nos miramos distinto, como dos personas que comienzan a respetarse.
       Ahora cuando vuelvo a su casa, la visito como si fuera la abuela de algún amigo. Suena feo, pero ahora cuando hablamos nos reimos.


   
YQRRAYSGVGXS




viernes, 17 de junio de 2011

Dia Uno


El nombre del blog viene de esta canción de Manal, a la cual se refiere en un cuento homónimo el poeta y cuentista Fabian Casas... calzo justo, no soy fan de Manal pero de Casas he leido algunas cosas que me gustaron.
Primer post, probando, probando.

Una casa con 10 pinos
hacia el sur hay un lugar
ahora mismo voy allá, porque ya no aguanto mas
no aguanto mas, no aguanto mas vivir en la ciudad
solo humo y soledad
nada mas que respirar
nunca mas en la ciudad
no hay preguntas que hacer
una simple reflexión
solo se puede elegir
olvidarse o resistir
para lograr y conseguir
prestigio en la ciudad
dinero y nada mas
sin tiempo de observar
un jardín bajo el sol
antes de morir

Un jardín y mis amigos
no se pueden comparar
con el ruido infernal
de esta guerra de ambición
para ganar o empatar
prefiero sonreír
mirar adentro de mi
fumar o dibujar
para que complicar.