domingo, 25 de agosto de 2013

Puentes colgantes

Seguís escribiendo pregunta Angie a los gritos, y le respondo que no, que la gente no lee. Es mentira. Si no escribo es porque no se me ocurre nada, porque ya no sé si escribo bien, porque no siento que le vaya a dejar nada a nadie, porque el momento ya fue.
Comencé a escribir estando con [no...], mi primer novia. Ella calentaba la cama y yo me quedaba frente a la pc-computer escribiendo. A ella el ruidito de las teclas la hacía dormir más rápido, eran como gotas de lluvia decía. Hacíamos buen equipo. Escribía cosas violentas o feas porque era feliz.
Vuelvo de mear y Angie está fumando sobre el capó del coche. Siento el deber de devolverle la estocada, y le confieso que me sorprende que aun no se haya matado con el auto andando así de borracha. Me dice que siempre tiene a alguien que maneja por ella, que acaba de dejar a otro ex y que él venía conduciendo, que si yo supiera manejar me estaría tocando ser el chofer de turno. Bien ahí, no se puede hacer sentir mal a la reina del hacerte-sentir-mal. Tomo nota mental: usar la frase “un ex mas reciente que yo” en algún cuento.
Yo tengo un alto pedo encima y sé que voy a estar todo el sábado en cama, avergonzándome por los mensajes de texto escritos y extrañando aun más a mi familia. De hecho voy a llegar, voy a verlos en facebook y voy a reventar el banco de iglesia que hay en casa contra la pared: “Drunks strength is equal to Energy times a third part of alcohol high at painfull and harshfull recalls.”

Lo curioso es eso, fui feliz una vez que abandoné Cipolletti. Sabía que los extrañaría de vez en cuando, pero eso era mejor a sentirse una rata diaramente. No hay soluciones perfectas, hay decisiones que a uno lo cambian y personas que cambian el mundo a tu alrededor.
Nos metemos de nuevo en el auto. Se prende la radio. Nos acercamos al km3. No puedo, tengo que preguntarle.
- Angie... te quedó algo de lo nuestro?
- Eh? Hablaste? -cuando maneja parece estar manipulando un rifle de francotirador. Respira lento, apenas mueve los musculos para hacer rebajes y no quita los ojos del frente.

Cuando me deja en casa se baja conmigo.
- Hace cuanto fue lo nuestro? Dos meses hace tres años, no? Todavía descubro cosas tuyas Andy. Ese pibe loco que no entendí eras vos hablando claro.
- Y ahora que entendés, ya somos distintos.
- Que descanses.