domingo, 29 de septiembre de 2013

Fallo el corazon de mi viejo


El corazón de mi viejo falla. Dos pre-infartos en dos años.
Del primero nadie se enteró salvo su actual pareja. Estando a solo unos kilómetros me enteré como a los dos meses. Ahora que estoy en la concha del loro me entero que sufrió el segundo ataque.
Esta vez, al igual que la primera vez, me pregunto qué sería si mi viejo muriera.
La primera vez lloré, estuve con un nudo en la garganta, no pensando en él, sino que me dí cuenta de que no lloraría. No me tomaría un colectivo ni un avión para asistir a su velatorio. Y no es que sea un desalmado, no me gustaría que muera, pero tampoco me gustaría que muera nadie con quien haya compartido una comida en toda mi vida.
Sucede que cuando nací mis padres ya se habían separado de hecho. Mis hermanos sufrieron la separación, yo no. Es más padre de mis hermanos que de mi. En lo que a mi respecta, nunca perdí un padre, sino que nunca lo tuve.
Seguramente haber crecido sin una imagen paternal me debe haber afectado de mil formas que aun no me doy cuenta, lo único que sé es que me hubiese gustado que alguien me fuera a buscar a la salida de la escuela... las veces que mi vieja podía hacerlo me sentía re querido.
Cosas sobre mi viejo:
- Fue muy fachero la mayor parte de su vida.
- Mi vieja dice que era buen padre. (y tambien, debido al punto anterior, un gato que se perdia semanas atrás de polleras)
- Trabajando en una fabrica de bandejas de papel, se tomaba el tiempo de rescatar libros y colecciones enciclopédicas que llegaban para ser convertidas en pulpa, nos legó una linda biblioteca.
- Así como le gustaban las minas y leer, le gustaba la fotografía.
- Creo haber escuchado que alguna vez se casó con una prostituta dominicana. Esta le pagó para obtener la residencia argentina.

Como les conté, cuando iba a casa iba más que nada a visitar a mis hermanos que a mí. Nunca tuvimos una relación padre-hijo. No me conoce, y yo lo conozco por los comentarios.
Una temporada trabajé con él, una noche terminada nuestra labor nos tomamos unas cervezas. Supongo que tenía que pasar, le hice una preguntas y no me gustaron ni mierda las respuestas.
Fue mi culpa, podría no haberlas hecho nunca.
Hace años que no lo veo y me entero de él a traves de mis hermanos. Sé, de forma tan clara, que no lloraría por él que sí, me siento mal.
Es esa sensación de que no tengo ni perro que me ladre, ni gato que me arañe, ni mujer que me engañe, ni padre a quien llorar.
No hace falta que se muera para sentir su ausencia.
La familia de mi viejo es grande, pero desde que se separaron ya no habian reuniones familiares inmensas. La familia de mi vieja es prácticamente ella, así que nuestras reuniones familiares era con nosotros mismos.
Nos queremos mucho, mis hermanos y mi vieja, pero somos a la vez muy solitarios. Me gustaría que tuvieramos todos la misma edad y pudieramos jugar toda una tarde juntos, pero la verdad es que somos todos unos lobos esteparios.

domingo, 25 de agosto de 2013

Puentes colgantes

Seguís escribiendo pregunta Angie a los gritos, y le respondo que no, que la gente no lee. Es mentira. Si no escribo es porque no se me ocurre nada, porque ya no sé si escribo bien, porque no siento que le vaya a dejar nada a nadie, porque el momento ya fue.
Comencé a escribir estando con [no...], mi primer novia. Ella calentaba la cama y yo me quedaba frente a la pc-computer escribiendo. A ella el ruidito de las teclas la hacía dormir más rápido, eran como gotas de lluvia decía. Hacíamos buen equipo. Escribía cosas violentas o feas porque era feliz.
Vuelvo de mear y Angie está fumando sobre el capó del coche. Siento el deber de devolverle la estocada, y le confieso que me sorprende que aun no se haya matado con el auto andando así de borracha. Me dice que siempre tiene a alguien que maneja por ella, que acaba de dejar a otro ex y que él venía conduciendo, que si yo supiera manejar me estaría tocando ser el chofer de turno. Bien ahí, no se puede hacer sentir mal a la reina del hacerte-sentir-mal. Tomo nota mental: usar la frase “un ex mas reciente que yo” en algún cuento.
Yo tengo un alto pedo encima y sé que voy a estar todo el sábado en cama, avergonzándome por los mensajes de texto escritos y extrañando aun más a mi familia. De hecho voy a llegar, voy a verlos en facebook y voy a reventar el banco de iglesia que hay en casa contra la pared: “Drunks strength is equal to Energy times a third part of alcohol high at painfull and harshfull recalls.”

Lo curioso es eso, fui feliz una vez que abandoné Cipolletti. Sabía que los extrañaría de vez en cuando, pero eso era mejor a sentirse una rata diaramente. No hay soluciones perfectas, hay decisiones que a uno lo cambian y personas que cambian el mundo a tu alrededor.
Nos metemos de nuevo en el auto. Se prende la radio. Nos acercamos al km3. No puedo, tengo que preguntarle.
- Angie... te quedó algo de lo nuestro?
- Eh? Hablaste? -cuando maneja parece estar manipulando un rifle de francotirador. Respira lento, apenas mueve los musculos para hacer rebajes y no quita los ojos del frente.

Cuando me deja en casa se baja conmigo.
- Hace cuanto fue lo nuestro? Dos meses hace tres años, no? Todavía descubro cosas tuyas Andy. Ese pibe loco que no entendí eras vos hablando claro.
- Y ahora que entendés, ya somos distintos.
- Que descanses.

domingo, 26 de mayo de 2013

El relampago me ha visto



Me di cuenta de que hacia mucho, años tal vez, que no vivía mi casa a oscuras. Habia instalado un linux en mi pc y el verde de las letras de la terminal sobre negro-negro, ameritaba que apagara la luz.
En algún dvd viejo tenía la fuente white rabbit, el tipo de letra que usa Neo en la pelicula Matrix. La instalé, que podía hacer. Abrí la terminal, escribí "who are you" como quien hace los primeros acordes de "Smoke on the water" con la guitarra. Los sistemas operativos basados en linux son muy inteligentes, bah, propiamente dicho, los hackers tienen un sentido del humor único: resulta que cuando uno anda haciendo macanas en la redes, cambia de nombre de usuario (administrador) varias veces a lo largo de la empresa. Empieza con el nombre que usa en su propia pc, luego se mete en otra y roba una identidad, luego otra dentro de esa nueva red y cada administrador de sistemas toma un nuevo nombre. La terminal, nuestra complice en la macana, sabe quienes somos, entonces cuando uno esta perdido y no sabe si volvio a una red anterior, escribe el comando WHO y recibe la respuesta.
andres@ubuntu$ who are you?
>andres 1/1
Luego de un momento de admiración por tal hecho, que en ese entonces no conocía, me puse a buscar un programa donde escribir. Linux viene con LibreOffice, la respuesta de software libre al Office de Microsoft. De hecho, en otra partición del mismo disco tengo Windows 7, en la cual desinstale la versión Starter de Office y puse la de LibreOffice. Pero ocurría que aún asi no me encontraba a gusto escribiendo allí. Pero ahora es distinto, usando GNU nano 2.2.6 siento que todo lo que escribo es un hack. Me siento Neo. Apago las luces, escucho los grillos, letras verdes sobre fondo negro, negro-negro, y el telefono que suena en la pieza de a ratos con una canción de David Bowie "Where are we now?", como ringtone. Muchas preguntas, who, where... why?
Encuentro al uso de Linux, en su sabor Ubuntu, tan zen como cultivar un bonsai. Encuentro a cierto código de programación tan bello como un haiku. Sonrío al darme cuenta de que Buda fue un hacker.

lunes, 28 de enero de 2013

Cocinando como lobo


Bourdain, un grosso.
Increíble, un montón de hormigas despedazan a una araña que aplaste hace unas 3 horas. Gran organización para no tener 3g ni mail. Esa araña la maté cuando saque telas y telas de araña de alrededor del tubo fluorescente, al cual le preste atención luego de ir al centro, volver, ir hasta el km 4, cambiar el botón de la luz en la pared y darme cuenta que ese botón no tenía nada que ver, que no se usó nunca el foco de adelante, que el botón de arriba era el del tubo, que que sucio está el tubo.
Saque las telas de araña, gire el tubo que estaba haciendo mal contacto y de entre los vericuetos del tubo, sale una araña gorda asustada y me asusta, y le pego un tape. Me deja una baba en los dedos y cae al suelo. Me olvido. Tengo luz y me voy a poner a cocinar. Fumo porque es sábado a la noche y estoy solo y cocino como macho solo: entre fumos y aguardientes.
El menu fue un arroz frito en aceite de calamar, luego agregado de 6 tazas de agua que son las indicadas para cocer una porción. Escucho música (en el celu tengo uno de Blur, uno de folk celta, y otro de pop platense, ese que escuchan estudiantes de cine y de diseño, ninguno hace buena combinación), pongo la radio, la pachanga si combina con la tarea de cocinar.
Le agrego extracto de tomate a la olla, el tomate pega con el arroz y pega con el calamar. Cuando el arroz ya absorbio todo el liquido le agrego el calamar en piezas (en piezas suena mas gourmet que decir desmenuzado), y me hago un último buchecito de aguardiente para limpiar mi boca de otros sabores. Ahora si, a la mesa, pongo el disco de Blur que es mas calmo y pega con la situación.
La vez que me entere que existian catadores de aguardiente me parecio algo risible, pero debo reconocer que tiene su sabor y puede existir un rango de variaciones. Luego me dijeron que hay catadores de agua mineral, eso ya es ridiculo.
En una semana empiezan a aparecen los ingresantes en la residencia universitaria. Mientras, aprovecho y disfruto de cocinar solo, fumar, escribir.



Sigue en Cocinando como un Bobo

jueves, 24 de enero de 2013

Elefante patagonico

Va el elefante patagónico, ultimo de su raza, con sus pasos silentes, en la seca noche.
Es un largo viaje, habrá de sacar fuerzas, de jirones de recuerdos.
La fe es el primer paso que lo llevara a la luna.
El fuego en el pecho lo dirige sabiamente.
Suenan las campanas, aunque nadie las toque.
La lengua siente gusto a polvo, esta seca como la de un loro.

sábado, 19 de enero de 2013

Niño felino



Recogió el cuerpo de Eia, e intentó no mirarlo. Para él Eia ya no estaba en ese cuerpo. Trató de no pensar en nada. Tenía ganas de llorar, pero no era momento, debería esperar a dejar el cuerpo en casa de Gama para que ella dispusiera que hacer.
Llegó a Alais con Eia en brazos. La gente estaba toda ocupada, y la que por casualidad miró hacia donde venía Sev, lamentó mucho haberlo hecho. Tendían a mirar hacia otro lado, inventarse que lo que habían visto no era real. Los otros, intrigados por las extrañas actitudes de estos, miraron en la misma dirección. Nadie decía nada, se apartaban del camino de Sev, y comenzaban a llorar. Eia, con su cuerpo de niña eterna, delgado, con una panza apenas elevándose… ningún Alazo estaba preparado para ver a uno de ellos muertos por el rayo de un hechicero.
Gama y loltsiWan salieron de su casa vaya a saber uno por que extraña sensación, Gama corrió hacia ellos, con los parpados cayéndose como si fuera a desmayarse,
loltsi venía tras ella
Agarrándose la cabeza.
Sev no pudo más, se arrodilló en el suelo y apoyó a Eia en el suelo,
Temblando,
Evitando
llorar.

Gama tomó el rostro de su hija, llorando. Apoyó su cara sobre la de Eia y soltó algunas palabras viejas de sanación, invocó todas las fuerzas que tenía disponible, desprendiendo una luz azul que explotó varias veces rodeándola.
loltsiWan se agachó y abrazó a Sev, tratando de calmarlo, y luego intentó decir algunas palabras a la par que su esposa, pero ya nada había para hacer.
Se quedaron allí los tres, junto al cuerpo de Eia. La gente alrededor prefirió no acercarse y dejarlos tranquilos por un buen rato, solo recién cuando se hizo de noche algunos se acercaron con abrigos y comida caliente, y fue cuando loltsi decidió llevarla dentro de la casa.
Eia estaba acostada en el suelo sobre una esterilla, con algunas velitas dispuestas a lo largo de su cuerpo a intervalos regulares. Gama y loltsiWan estaban del lado derecho de Eia y Sev del lado izquierdo, mirándola. loltsiWan abrazando a su esposa, que tenía su cabeza caída, con lágrimas que bajaban y caían de su nariz al suelo. Estaban usando el edredón entre los tres, que ahora sin Eia se sentía enorme y frío.

Con las últimas velitas apagándose y el sol saliendo nuevamente, Gama alzó la vista y despertó a loltsiWan, que se había quedado dormido sobre su hombro abrazándola, cuando le preguntó casi sin voz a Sevtember sobre que fue lo que había sucedido, y este le respondió con la misma voz cansada que tenía ella:
Me encontré con Sgarr, y Eia me había seguido hasta allí. Cuando Sgarr quiso matarme y no pudo, mató a Tomás, y la mató a ella tambien. Luego, me pidió que lo matara.

Sev se quitó el edredón y les dio un beso a cada uno. Caminó hasta afuera y respiró el aire fresco de la mañana. Fue hasta la roca sobre la enredadera y se quedó mirando como salía el sol por el horizonte, hasta que su pecho comenzó a subir y bajar, su corazón recordó miles de imágenes de Eia, recordó el aroma de su piel y el de su pelo, recordó las cosas graciosas que ya no escucharía. Su nariz empezó a llenarse de mocos y los ojos comenzaron a llorar.
Lloró con la seguridad y tranquilidad de que todos dormían y nadie lo escucharía.
Rodeó sus rodillas con los brazos y escondió su cara entre las piernas, deseaba que ese auto-abrazo fuera el abrazo de Eia. Mientras lloraba se tocaba las orejas mintiéndose que era ella quien lo acariciaba.
Pensaba en la bebé que iban a tener, con cara de coatí como ella, hermosa, peleándole los juguetes al hermano menor de ella y haciendo barro en la huerta, o ayudándole a la señora Limbof a hacer sus dulces de calabaza y conservas de tomate.
Ya no están, no estarán, se decía Sev.
Miró el sol que ya estaba naranja sobre el oriente, y dejó que le calentara la cara y que le secara las lágrimas.
Miró hacía abajo. Algunos vecinos se habían acercado a la casa de Gama y luego de un rato, con loltsiWan a la cabeza, dos hombres y cuatro mujeres llevaban la esterilla en alto. En silencio, salvo por Gama que avanzaba llorando, y salvo por dos pequeños tambores que marcaban el ritmo de la marcha. Todo el grupo se alejaba hacia el bosque profundo, Sev decidió acompañarlos. Llegaron hasta el claro del bosque preferido de Eia. La dejaron acostada sobre el pasto, la cubrieron hasta el cuello con seda blanca, y luego, comenzaron a pasar uno por uno dejando flores sobre ella.
Todos pasaban con su pareja, los esposos con sus esposas, las novias con sus novios. Nadie de los allí presentes se había alcanzado a enterar que ellos dos se habían casado.

Sev estaba solo mirando todo desde la rama de un eucalipto, y Eia estaba sola allí abajo. O mejor dicho su cuerpo.
Luchaba en su cabeza con la idea de que Eia estaba muerta junto con ese cuerpo, y con la idea de que Eia no estaba ahí. Baja del árbol llevando consigo dos flores azules. Algunos se sorprenden por su presencia, otros ya sabían que aparecería. En el trayecto toma una margarita, llega hasta Eia y se arrodilla a su lado. Le pone las flores azules sobre el pecho, y la margarita sobre la frente. Estira su mano derecha y con ella le toca la pancita, acerca su cara y toca suavemente, por última vez, los labios de Eia con los suyos.
Luego se levanta. Le abren el paso, y se interna en el bosque.
Camina hasta que deja de sentir pasto en sus patas. Siente la tierra húmeda bajo suyo. Cierra los dedos y atrapa un poco de tierra entre las garras de sus pies. Siente la necesidad de correr, de alejarse de allí. Corre por el camino principal de Alais, salta el tronco de entrada al dojo y agarra un atajo hasta el Gran Puñen, corre a toda velocidad y luego se aleja para ir contra un bosque. Atraviesa a toda velocidad y con total destreza los troncos caídos, uno tras otro. Esquiva algunas ramas, otras no, y las parte en mil pedazos. Corre y atraviesa llanuras. Atraviesa los bosques malditos por Sgarr los cuales ya no le provocan ningún miedo, los pasa, sigue más allá, corre, escucha, y siente a Eia. Siente la piel del bebecito de los dos tocándole la nariz. Sabe que no habrá edredón para ellos tres. Siente un hueco y ganas de llorar, pero las lágrimas ya no acuden a sus ojos. Tiene ganas de dejarse morir. Eso es todo. Corre y le es fácil correr, ha corrido miles de kilómetros y no se siente cansado. Podría correr decenas de miles de kilómetros más y sabe que no lograría calmarse. No sabe donde ir, no hay ningún lugar sobre la tierra que este tan alejado de Alais como para olvidarse del dolor que siente, pero decide seguir corriendo.