miércoles, 22 de febrero de 2012

Latido (pt 1)

Viene de acá

Pese a que sus frecuencias cerebrales están en alfa, nos vamos de Iguazú por la ruta 12 hechos un rayo rojo. Yo voy en frecuencia beta, al taco. Puede que si choquemos a esta velocidad el auto se levante 5 metros en el aire, puede que si atropellamos a un gendarme, en la fracción de segundo en que su cuerpo absorbe el impacto, primero se le estallen los ojos, y recién luego le destrocemos los huesos. Por la presión, el líquido desplazado del abdomen se va hacia los pies y la cabeza. Los ojos estallan.
En una novela de Haruki Murakami, en una canción de The Smiths, ven el morir en un coche de autos como algo romántico. Habrán estado realmente en un accidente de tránsito?
-              Nos vas a matar
-              Eh? –me mira, y como no respondo, mira hacia adelante devuelta –Poné música.
Prendo el estéreo y está sonando Interpol – Obstacle 1. Esto ya toma tintes siniestros. Han estado en una catástrofe? Se produce algo conocido como Latido. Es cuando ves al otro auto venirse encima, los vidrios estallar, el sonido desaparece, el tiempo se ralentiza, volás en cámara lenta sobre el asfalto, junto a los cristalitos, sin gravedad. El Latido es ese segundo hediondo, plagado de minutos significativos que configuraron tu vida.
Uno, mientras vuela, no puede completar ni una inhalación. Es como estar en medio de una lata de dulce de membrillo. No hay tiempo, no hay arriba ni abajo. Uno es un testigo ultraconciente del entorno. No sabés si el asfalto se acerca, o si es uno el que lo hace, pero sabés que en el hospital les van a decir, la señorita perdió el embarazo. Ahá. Los dos vuelan, y volando saben que van a perder al bebe, que si sobreviven, se van a separar tras el luto. Que uno se va a hacer un elefantito en una burbuja, en el hombro, y va a decir, me hice un elefante, porque los elefantes son elegantes.
El Latido culmina. La gente toca el suelo y rueda.
Uno se para con taquicardia. El Latido se percibe lento porque el corazón va a mil para irrigar velozmente a un cerebro que aun volando por los aires, o precisamente por eso, hace miles de cálculos para ver como evitar una muerte. Esos litros de sangre que pasan por el cerebro también tienen que pasar por los riñones. Cuando uno se levanta, lo primero que tiene ganas de hacer, es mear. Yo me mee, no del susto, no hay susto.
Cuando se sobrevive al Latido, uno se siente por fin bien. En su cuerpo, en su talla. Uno va por la vida todo preocupado, con la sensación de haber acumulado días en balde, pero el Latido es como que agarra nuestra vida y la pone en su real dimensión, expandida como mantel que cubre toda nuestra historia sin arrugas, inmaculada, quitando esa sensación de días en balde, al pedo, sin significado. Ni hablar de la sensación de indestructibilidad. Que bueno, se mezcla con la de fragilidad, impermanencia.
Pienso en eso. Entre las guitarras psycho de Interpol, en frecuencia cerebral beta, cuando Angie dice:
-              Ay! –baja la velocidad, de 180 a 120 km/h, y dice –Está lloviendo, vayámonos hasta Posadas!


Hambre, de Pablo Terra


















Viene de Conoci a Ney Matogrosso en Iguazu

De: Angie
Donde estas?
Hora: 00:12 AM

Es obvio que de alguna forma sabe donde estoy. Te preguntan dónde estás para que les digas Estoy en casa, con amigos y ahí te dicen No, no estás en tu casa basura. Por eso uno no miente, oculta. No sé si también sabe que estaba con Lala, así que solo le confirmo lo que creo que sabe.

Para: Angie                                                               
En Iguazú                                               .
Hora: 00:14 AM

De: Angie                                                              
Que hacer en Iguazú?                                                                                             
Hora: 00:14 AM

Para: Angie
Visitando gente
Hora: 00:15  AM

De: Angie                          
A quien?Cn quien fuist?
Toy ak. Te vi con Lala             
hijo de suta                    
Hora: 00:15 AM

Para: Angie                               
Estoy en Hendrix Bar
hoy toca Pablo Terra,
veni y hablamos.
Hora: 00:16 AM

Entra y pregunta por Lala. Que por qué estaba con ella. Que si encima había fumado. Que quién era Ney Matogrosso. Lala se fue a su casa, le pedi porro para convidarle a Ney, yo no fumo hace rato, Ney es una estrella de la música carioca, le digo.
Y vos que haces acá, pregunto. Traje a mi viejo, si querés después te acerco hasta Esperanza, dice. Si no tomo mucho, dice.
Pablo comienza a tocar, lo escuchamos, la gente toda lo escucha. Los vasos hacen los anillos olímpicos sobre la barra.
Que pin que pan nos estamos besando, que pin que pan, discutimos, que pin que pan me dice si escuche el nuevo disco de tal banda que no se que catzo puede tener de especial cuando ya todo lo bueno del rock se hizo, que pin que pan ya estoy ebrio.
-          Toca “Hambre”, cogote!! –le grito a Pablo
-          Hey Andy, que bueno verte acá! –dice Pablo desde el escenario, intentando verme a través de las luces –Bueno, a pedido del público, les voy a tocar una canción… una canción propia, que escribí cuando… No importa cuando. Importa que la escuchen, y espero que la disfruten.
Yo sabía cuando la había escrito. Año 2009, en la casa 23 del B° Lomas del Paticua. Cuando se la mostraba a Correa, al Jinete sin Cabeza, a mi, a cualquiera, nos dejaba tiesos, tragando saliva.
Era un hit, eso era lo primero que sabíamos. Un hit hecho mientras hacíamos un guiso entre vagos barbudos estudiando ingeniería. Frente a nuestras narices. En la residencia de estudiantes de la Facultad de Ciencias Forestales. A 10 cuadras de Paraguay, con los pies descalzos, acá, en su pieza. Cuanta gente ha estado en nuestro lugar? Tim Leary cuando Lennon hacía “Give peace a chance”, los Beatles cuando los Rolling hacían “Satisfaction”, los Rolling cuando Wharhol hacía a Marylin en colores….
Es loco saber eso. Haber sido testigo de una creación. Hasta los hijos mueren, pero las obras quedan. “Volveeer a casa tranquilo/ comer! tener para come-ee-eerr!!!”.
Dormir, tener donde dormir…. Si no se te pone la piel de gallina, si no se te paran los pelos de la espalda, hijo de puta, no estás vivo.
Ahí estaba tocándola Pablo, en Hendrix. El guri solo la toca cuando se la piden. Tienen que ir y pedirle que la cante. Para que el tiempo se detenga. Para viajar.
Habrá viajado, al Paticua, igual que yo, para romper con la intensidad que lleva el tema siguió tocando “Close to You” versión reggae, canción con la que él sabe, me gusta pachanguear.
-          Angie, vamos a bailar
-          No puedo, estoy en peda.
A las estudiantes de filosofía les puedo perdonar que sean alcohólicas, que manejen como diablo, que tapen el inodoro con una toallita, que no cocinen, pero que no bailen…
No podés estudiar sobre el sentido de la vida en plan Sócrates, Platón o quien mierda fuere, y no bailar! Comprenden?



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sábado, 18 de febrero de 2012

Conoci a Ney Matogrosso en Iguazú

















Viene de Pato Cue, compinche de Iguazu

Estaba ya dentro del auto. Miraba la vereda de enfrente por la ventanilla media baja del taxi hacia unas vidrieras que le daban con el reflejo del Sol, que le daban calor, y que lo atosigaban.
Siempre creí que Ney en su vida cotidiana se vería como una señora vestida como gitana, con joyas de alguna abuela, con las canas cubiertas con tintura de pelo color amarillo, hediondo de perfume Passion de Avon. Bueno, me equivocaba.
Era un mono inmenso, pálido, con el pelo teñido de negro, con una camisa verde re piola con las puntas del cuello re largas, con un pantalón de corderoy marrón, y un churro en la mano. Para viejo, estaba flaco, y para vampiro, gordo. Ahí me mira. Con los ojos cansados y los labios caídos de vieja perfumada y de muerte teñida, pero con unas ojeras padre que parecen de merca. O de lo que rayos sea que se estuvo colocando.
Ney. Ney Matogrosso. Mick Jagger y David Bowie en el mismo cuerpo, pero más puto que ellos dos juntos. Puto al estilo Freddy Mercury.
-          Donde consigo maconha, ah? –con su voz. Con la voz de “Rosa de Hiroshima”. Estaba enojada la vieja vampira, se ve que hacía rato estaba en la búsqueda.
-          Nos podes llevar a donde vendan faso? –me dice el Pato Cue, que los días de semana maneja un taxi y labura para el hotel donde caen los rockeros. Les hace un mini tour de sustancias pero Pato Cue no sabe donde venden porro, él no fuma porro. Les digo que los llevo, de una. Me subo y saludo a Ney.
Fuimos a lo de Pilin, no estaba. A los lapachos, nadie. Fui a la cocina de los chinos, pero no tenían. Me iba a ir al barrio ese en medio del monte que hay yendo al hito, pero Ney me explica, tocándome el hombro y en un español ya francés, que “si no es posible ir a un lugar donde sea seguro comprar porro, maconha… no pirdamos más el tiempo”
-          Tenés razón Ney. No les quiero hacer perder el tiempo en algo tan pernicioso como lo es la búsqueda del porro, de la maconha, es que… yo te quiero oír cantar Ney. Cantate algo para la galera, si?
-          No, no, no. No, de ninguna manera. No, no, no chiquito, no. Yo no estoy para cantar, no me siento bien para cantar. Es imposible que yo conte.
-          
-         Y cuál querés vos que conte, a ver?
-         Sólo escuché el disco “Ensaio”…
-         Bueno, pero vos después me conseguís faso, ah?
-         Sí, sí.
-         “Pensa en las criancas, mudas telepáticas….”
-         Encará para lo de Lala! –le digo a Pato Cue.
Lala es medio conocida en Iguazú. Nació con plata. Diseña ropa, pinta cuadros y se tiñe el pelo de rojo. Rulos rojos tiene. Es de las hippies que hacen manualidades más que artesanías. Ojo, la ropa si esta buena.
-         “Pensa en las mulheres, todas operadas…” – cantaba Ney. Con resaca de coca aí na gelatera y moviendo las manos como odalisca pero sin ganas. Y de a ratos cantaba y me miraba y sus ojos me enfocaban y los afilaba más con frialdad. Que grande este Ney. Y ahí dejaba de mirarme, y volvía a hacer lo mismo pero mirando a alguien por la ventanilla del taxi.
-         “Pensa en las feritas, como rosas cálidas…”
Llegamos al departamento de Lala. Entramos, nos sentamos en almohadones, y Lala le pasa a Ney una bolsita de macramé con porro adentro y un lillo. Él, que estaba callado y sentado mirando el living y cada uno de los detalles, ahora le clavaba la mirada a ella. Ney toma el faso y comienza a picarlo en sus manos.
Fumando, se incorpora y canta: “ A luá/girou, girou…. Traso no ceu un travesseiro/ dos meus brasos, dos teus brassos…” luego se queda callado y con los ojos cerrados. Pasa un siglo hasta que afloja el fa, pero ninguno de nosotros dos lo recibe. Ney está mal.
-         Ney, que acontece? –le pregunto
-         Nada menino. La vida en todo caso. Nossa, de eli. Se foi… - de pronto se recupera –Vamos a comer algo malandragem?
Vamos a comer frutos de mar. Ney trata de comportarse gentil y le pregunta a Lala sobre cada cosa que vio en su casa. En eso se nos paso la cena. Luego Ney se aburre. Se aburre o su naturaleza de estrella lo boicotea.
-         Quiero Crystal. –reclama
-         Mmm, no creo que vendan Crystal en Iguazú. –le pregunto a Lala si Crystal era vino o champagne. –Voy a preguntar.
-         Quiero Crystal ahora.
-         Disculpame, te hago una consulta. Venderán Crystal?
-         Tengo otros champagnes muy buenos, le paso la carta de bebidas en un momento.
-         Ay, como no van a tener Crystol! Quiero Crystal o no les pago nain de lo de esta noche. Traéme al sommelier, YA!
-         Ney, no creo que haya sommelier. Estamos al lado de la terminal de omnibus!
-         Pues que bajen de los ovnis, yo quiero Crystal!!!!
-         Nao brinca conmeu, mané! –le grito –Eu voi te batir!!
-         Mané?? Filho da una gran…


PIIIIIIIIIIIIIIII 
–perdimos la señal.

Por suerte estaba Pato Cue en la barra. Llegó y lo durmió de un solo ñoqui. Lo cargó y lo dejó en el hotel. Ambos estamos medios chimpas en Misiones, no nos gusta que nos liguen a personajes caóticos. Con nosotros nos basta.


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viernes, 17 de febrero de 2012

Pato Cue, de Pto Iguazú



Pato Cue tenía la mitad izquierda de la cara toda sobre su propio vómito. Tenía los ojos abiertos. No entendía nada, estaba mal. Luego de que les cuente esto, se va a largar a vomitar por el balcón, y luego tirado en el suelo, se va a largar a llorar. Les cuento:  Pato Cue pasó los 40. Había sido rockero al final de los ´80, cuando ser rockero significaba algo. Con M3nem fue perdiendo la fe y los valores del rock, como todos, y como todos, pensó en ser un garca más.
Cuando apareció Kirchner y todos decían que habían vuelto los ´70, él andaba por Brasil donde había puesto un barcito en la playa. Hace un par que volvió. Se quedó en Iguazú, tocando con las bandas que puede en el circuito de bares y casinos de la ruta 12.
Ha tocado con Rula, que tocó con Botafogo. Ha grabado 3 canciones, que compuso él solo. Una de ellas se destaca, ya no es blues, es casi un góspel. El gordo, que es gordo y canoso y usa una colita, la canta y con el primer “uhhh” parece que se pone a flotar. La canta (no sé que dice, nunca me acuerdo), y me hace pensar en alguien que no tiene miedo porque ya lo ha entendido todo. Que lo cante él es justamente una contradicción. Pero ahí se levantó. Él nos lo va a contar.
-        - Algo que aprendí –dice Pato Cue, con unos pelos pegados al vómito de la cara -es que tengo que tener la casa siempre limpia, sino las mujeres no vuelven. Aprendí a limpiar la casa y a dejar de decir que soy rockero. -BLUAG
- Ya no rinde ser rockero -Le digo. mientras escribo esto y tomo lo último de mi vaso de cerveza.
- No, no rinde una mierda. Y menos acá! -dice apuntando de lado a lado por el balcón
- En Cipolletti pasa lo mismo. En capital es peor con eso de los wachifloggers...
- Y uno que mierda hace, eh? Vendí-tiré-regale todos esos discos de mierda. Los libros, bueno, no tenia muchos libros... Antes de venir para acá estuve 6 años sin viola. Sabes que supe? Que no tenía CV. Uno que mierda hace, eh? Yo fui -Blua...gh, blua-BROOO- Ay, ese me tiró de la panza.. que te iba a decir?
- No sé, seguro una mentira.
- Ah, que qué mierda hace uno hoy, cuando uno fue el rock así con mayusculas, eh?
- No sé, si hoy no vale nada tirá todo eso a la bosta. Que se yo. Te saco un pucho.
- Metele. Che, pero -el gordo está más tranqui, piensa antes de hablar, pero igual está muy en pedo -Y todo eso que fui, a ver... cultivando? Todos los pensares que iba acumulando para decir "esto soy yo"? No significa nada? - Yo estoy quieto en mi silla, eructo y contengo una arcada, y le digo:
- Todo eso -esto lo robe de la peli BLADE RUNNER, una de androides escrita por Philip K Dick- todo eso se va a perder como lagrimas en la lluvia.
El gordo se tira en el suelo, abajo del ventilador. Le digoque me dijeron que andaba Ney Matogrosso en Iguazú. No escucha nada. Tiene los ojos vidriosos, se va a largar a llorar. Me voy. Abajo, en la vereda, una chica resbala con el vómito de Patito Cue. Yo esquivo.
Que calor la concha de la lora. Encima la brisa viene del sur. La chuva no va a venir.


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martes, 14 de febrero de 2012

Curuf Calfu (Viento Azul) Instrumental


Esta... bueno, canción, fue de las primeras composiciones que vinieron a mis dedos en el 2009, estando en Misiones y jugando con la guitarra. El tiempo y la distancia y el amor odio a mi tierra me llevaron a plasmar esa obsesión por el ruido, el ritmo sincopado, la enfermedad....
Es feo vivir alli en febrero, en septiembre, cuando se levantan los peores vientos, vientos de 180 km/h que te llenan de tierra la casa, que vuelan chapas, que tapan todos los otros sonidos, que enloquece a la gente (la mayoria no lo cree, pero, han visto a la gente que se entristece con la lluvia? bueno, el viento no te tira para el lado melanco, te tira para el lado psicotico, onda salir y matar gente, morder a tu novia en la espalda, pisar un gatito, jugar con el cuchillo de la cocina).
La cancion tiene 3 partes, la primera es la invocación del viento, la segunda es la representación del viento mesmo, y la ultima es una grabación en vivo del tan mencionado sujeto, para que escuchen de que estamos hablando, del maldito viento patagónico, omnipresente, iracundo como el Dios de Antiguo Testamento.
Disfruten esta representación del viento y de un estado de animo-


http://ia700402.us.archive.org/28/items/Sorrrdo/invocacion.mp3

martes, 7 de febrero de 2012

Parásitos y plagas



Una vuelta, viviendo yo en la residencia estudiantil del km 1 de Eldorado, fuimos en grupo con los pibes a bañarnos al Salto Küppers, que se pronuncia “Kipers”. Un salto es una catarata pero chiquita. Este salto tiene 5 metros de altura y está a diez cuadras de donde vivíamos. Íbamos con la vagancia hablando boludeces, quizás alguno de recordaba de algún chiste del chavo del 8, algún chiste que en portugueis fuera más chistoso que en español, cuando a unos ochenta metros delante nuestro vemos cruzar, algunos mejor, otros peor, a un felino negro. Mucho más grande que un gato, más chico que un yaguareté, con orejas cortas, muy largo para la estatura, con la cola gorda.
Me asombró. Me dio gusto. Luego me molestó, sentí angustia. Algo estaba mal, no tendría que estar viendo a un felino mayor tan cerca del barrio donde vivo. La información está en todos lados: los yaguaretés se quedan sin su espacio necesario para desarrollarse. Cada vez hay menos porque los atosigamos, y ahí estaba la prueba.
Suelo leer mucho sobre historia, antropología, sociología. Estos estudios y lecturas son los que más me influyen a la hora de escribir ficción. En mis textos la humanidad es presentada como la mayor plaga, como un error más en una larga cadena de pruebas y error que el tiempo lleva adelante. Los personajes de mis cuentos, los buenos, de una u otra forma es gente que termina boicoteando a la humanidad, a la civilización. Son todo lo que se podrían llamar “Anarcos primitivistas”. En algún cuento puse a un tipo que se vuelve loco, se cree un robot, se carga internet y con ella al “orden” dejando a cada uno sin otra posibilidad que valerse por si mismos. En otra, la acción la llevan adelante unos punkies que le tiran bombas a las instituciones; en una novela que nunca termino de escribir, un chico felino enamorado de un hada, directamente se carga al tiempo y a la realidad misma. Todos tienen en común que han visto a las sociedades en su total error. Una sociedad donde la tecnología avanza 10 mil veces más rápido que la ética o la moral implantada por inmorales de traje o túnica (más que nada), tiene como fin probable (y ya lo estamos viendo), destruirse a sí misma y a su entorno antes de saber qué hacer con ella. Todos estos personajes quieren tirar la balanza para un lado. Antes de ver caer a la humanidad y a la naturaleza con ella, prefieren que caiga solo la humanidad, mejor dicho, la sociedad.
Como segunda característica que une a estos personajes que me salen en las ficciones, está el hecho de que creen que la culpa de todo no es de los malos, sino de los buenos que no han hecho lo suficiente para garantizar que todos podamos convertirnos en buenos. La gente que pide pena de muerte para el pibe chorro es la misma que votó a Mac”i, a Me#em, y a Sob/sch, grandes creadores de desigualdad y pibes chorros.
Y esta la tiro porque tenía ganas de decirlo: el capitalismo y la religión se están cargando a la humanidad entera. El hombre hizo a ambas.
Tiempo después del avistamiento en el Salto Küppers, un guardaparque me ilustra comentándome que tal vez fue un jaguarundí lo que yo había visto. Que son más atrevidos y que si andan faltos de comida no tienen drama de acercarse al hombre y munirse con una que otra gallinácea. Me dijo también que no es el único bicho atrevido, que nosotros somos como uras en la piel del dinosaurio más antiguo, la tierra. Que anda tranquila, pero cuando se desperece de nosotros no va a quedar nadie. Y ahí me di cuenta que mi instinto me lleva más a parecerme a la ura que a mis personajes. Le dije que como a todo bicho hay que agarrarse por su espalda. Que el día que todo tiemble yo voy a andar por los andes, como gaucho que doma un caballo, prendido a una montaña.

lunes, 6 de febrero de 2012

Comentando un poco qué es Alais




Durante enero y febrero de 2008 comencé a escribir una historia de hadas, brujos, un niño felino, el tiempo, el amor, la religión, el destino, dudas que se le puedan llegar a cruzar a cualquiera que sea un poco curioso. En ese tiempo escribí 70 páginas de Word de un tirón, y 20 más con anotaciones, el final, y alguna escena intermedia.
De allí hasta ahora, trabajando en ella durante los veranos, he escrito sólo 30 páginas más (de seguro muchas más, pero tras sucesivas correcciones han quedado este número de páginas). La historia ya está armada, pero para que se convierta en libro me faltan, al menos, la misma cantidad de páginas. 240 páginas de Word son unas 360 páginas de un libro normal.
La historia salió de una lluvia de recuerdos de amor, de imaginarnos a nosotros mismos viviendo como bichitos en la enredadera inmensa que había en su casa. Ella era un hada, un coatí. Yo, por las estrías que marcan mi espalda, era su chico felino.
Como comencé a escribirlo cuando olí que se venía la debacle final, comencé a planearlo como una guía para sus niños, o mis niños, o los nuestros quizás si la vida es justa (pero no lo es). Quería que fuera un libro como El Principito, un libro de guía para niños inteligentes y alegres. También quería que fuera como el Señor de los Anillos pero sin esa idea del Bien absoluto y el Mal absoluto. En la vida real nadie es malo ni bueno del todo. Las personas son personas. En los libros que no me gustan el malo aparece malo y ya. Iba a haber un malo en mi historia, si, pero me iba a encargar de explicar esa psiquis, cómo se llega ahí, qué hacer con él. Y bueno, el bueno de la historia iba a ser bueno pero por descarte. He ahí algo, el héroe no nace héroe, se hace el día que ve La Totalidad y toma su lugar en ella.
Otra cosa que tenía en claro que no iba a pasar en mi historia era el final abierto. Hay un montón de historias que uno no quiere dejar de leer, historias en las que uno quiere seguir sentado en la mesa con esos personajes, yendo por esos caminos, comer las frutas que hay en esas páginas. Cuando dicen “y vivieron felices hasta el fin de sus días” yo me embroncaba porque quería seguir sabiendo que seguía después de eso. De que trabajaba él? El príncipe y la doncella jugaban en la habitación? Cocinaban juntos? Ella habrá querido aprender arquería hacia sus 40 años? Quién murió primero? Que hizo el otro? Me encargué de contar la vida de mis personajes, de vivir con ellos y comer sus comidas y mostrar sus costumbres. Y el final es un final como la misma palabra lo dice.
Con el correr de los años la historia ha mutado y ya no es tan legal. Podrían leerla niños mayores de 10 años, pero contiene escenas fuertes, extrañas en la literatura de aprendizaje… no creo que en épocas de Oliver Twist le hubieran perdonado la vida al autor si ponía una escena de incesto. Así y todo es de las mejores escenas que escribí en los 10 años que me dedico a esto. La han leído y he escuchado desde cosas como “qué sexy que es”, hasta “qué tierno que es”. Ha encontrado lugar en la historia de forma natural, ha explicado la psiquis del villano, ha explicado maldiciones centrales de la historia, y convierte a una, en apariencia, historia de hadas y duendes para niños, en algo profundo y rico.
Eso sí, para mi las historias de amor son cursis y grasas o no son historias de amor. Las historias de amor se hacen de cosas pequeñas, de momentos juntos, de un poncho para dos, de un reviro en invierno bien romanticón.