El corazón de mi viejo falla. Dos pre-infartos en dos años.
Del primero nadie se enteró salvo su actual pareja. Estando a solo unos kilómetros me enteré como a los dos meses. Ahora que estoy en la concha del loro me entero que sufrió el segundo ataque.
Esta vez, al igual que la primera vez, me pregunto qué sería si mi viejo muriera.
La primera vez lloré, estuve con un nudo en la garganta, no pensando en él, sino que me dí cuenta de que no lloraría. No me tomaría un colectivo ni un avión para asistir a su velatorio. Y no es que sea un desalmado, no me gustaría que muera, pero tampoco me gustaría que muera nadie con quien haya compartido una comida en toda mi vida.
Sucede que cuando nací mis padres ya se habían separado de hecho. Mis hermanos sufrieron la separación, yo no. Es más padre de mis hermanos que de mi. En lo que a mi respecta, nunca perdí un padre, sino que nunca lo tuve.
Seguramente haber crecido sin una imagen paternal me debe haber afectado de mil formas que aun no me doy cuenta, lo único que sé es que me hubiese gustado que alguien me fuera a buscar a la salida de la escuela... las veces que mi vieja podía hacerlo me sentía re querido.
Cosas sobre mi viejo:
- Fue muy fachero la mayor parte de su vida.
- Mi vieja dice que era buen padre. (y tambien, debido al punto anterior, un gato que se perdia semanas atrás de polleras)
- Trabajando en una fabrica de bandejas de papel, se tomaba el tiempo de rescatar libros y colecciones enciclopédicas que llegaban para ser convertidas en pulpa, nos legó una linda biblioteca.
- Así como le gustaban las minas y leer, le gustaba la fotografía.
- Creo haber escuchado que alguna vez se casó con una prostituta dominicana. Esta le pagó para obtener la residencia argentina.
Como les conté, cuando iba a casa iba más que nada a visitar a mis hermanos que a mí. Nunca tuvimos una relación padre-hijo. No me conoce, y yo lo conozco por los comentarios.
Una temporada trabajé con él, una noche terminada nuestra labor nos tomamos unas cervezas. Supongo que tenía que pasar, le hice una preguntas y no me gustaron ni mierda las respuestas.
Fue mi culpa, podría no haberlas hecho nunca.
Hace años que no lo veo y me entero de él a traves de mis hermanos. Sé, de forma tan clara, que no lloraría por él que sí, me siento mal.
Es esa sensación de que no tengo ni perro que me ladre, ni gato que me arañe, ni mujer que me engañe, ni padre a quien llorar.
No hace falta que se muera para sentir su ausencia.
La familia de mi viejo es grande, pero desde que se separaron ya no habian reuniones familiares inmensas. La familia de mi vieja es prácticamente ella, así que nuestras reuniones familiares era con nosotros mismos.
Nos queremos mucho, mis hermanos y mi vieja, pero somos a la vez muy solitarios. Me gustaría que tuvieramos todos la misma edad y pudieramos jugar toda una tarde juntos, pero la verdad es que somos todos unos lobos esteparios.
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