Habiendo vivido los últimos 12 meses en una depresión galopante, habiendo llegado a un punto ciego de mi vida donde cada calle, cada palabra y cada minuto era un fracaso, decido venir a una ciudad chiquita como Eldorado. La naturaleza que se veía en las fotos me atraía. La distancia que había hasta mi ciudad me atraía aún más.
Decidí venirme (o irme, quizás es más preciso) en un plazo no mayor de tres semanas. Fueron tres semanas en las que estudié para sacar esas cinco materias que me habían quedado de aquellos años en los que iba al secundario, vendí los higos que daba el árbol de la casa de mi madre, hice malabares en las calles, hice pan casero para vender, y alguna que otra cosa para juntar la plata del pasaje y algo extra para vivir un mes.
Al día siguiente que tomo la decisión (que averiguo que existe la carrera Ingeniería Forestal, que existe una ciudad llamada Eldorado, que le mando un mail a Gilson para que me explique qué tenía que hacer para inscribirme en la facultad), mi vieja me llama y me invita a almorzar en su casa (me había echado unos días después de Año Nuevo).
- Uy, que rico que está esto, Má!
- Sí? Te gustó?
- Sí, gracias… Má, me voy a Misiones. Me voy a estudiar Ingeniería Forestal.
- ***ito, pero si vos no terminaste el secundario.
- Lo voy a terminar, la semana que viene hay mesas.
- ****, y cómo pensás llegar? Sabes que no hay plata.
- No te estoy pidiendo plata, te estoy avisando que me voy. –me iba y madre vio en mis ojos que me iba a ir
.
De pronto nos dimos cuenta que nos queríamos, que sus gritos y desaprobaciones a cada cosita que hacía durante 20 años no eran odio sino sobreprotección. Nos dimos cuenta al mismo tiempo, tres segundos atrás.
Me iba, y cortado el gualicho de la madre que se equivoca por querer demasiado, nos miramos distinto, como dos personas que comienzan a respetarse.
Ahora cuando vuelvo a su casa, la visito como si fuera la abuela de algún amigo. Suena feo, pero ahora cuando hablamos nos reimos.
YQRRAYSGVGXS
No hay comentarios:
Publicar un comentario